Hoy fue uno de esos días que llevábamos esperando dos años con ilusión. Nos autoimpusimos la responsabilidad ecológica e histórica de Los Cristianos de devolver a esa playa su aspecto natural y crear una rampa de accesibilidad para todo el público.

Limpiamos todas las rocas y cemento que llevaba ahí decenios y la playa a mano con rastrillo para que no quedase una roca “más grande que un Malteeser” y el público pudiese recuperar esa esquina icónica como estaba en su estado original.

 

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